Santuarios Marinos

En el siglo XX las ballenas estuvieron a punto de desaparecer debido al desarrollo de una voraz industria ballenera que las hizo víctimas de una persecución implacable. A esto se suma los impactos del cambio climático, la contaminación de las aguas y por plásticos, la sobreexplotación pesquera y el tráfico marítimo.

Pese a que en 1986 se prohibió su captura comercial en todos los países miembros de la Comisión Ballenera Internacional (CBI), algunos de ellos, como Japón, Islandia o Noruega siguen cazándolas, argumentando fines científicos y culturales.

Sus ritmos de reproducción lentos y el hecho de que todas sus poblaciones se han visto seriamente reducidas, si no casi extinguidas, convierte la protección de estos animales en una prioridad para Greenpeace.

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